Gran Éxodo de los Migrantes Climáticos en 2026
Jueves,22 enero 2026Recién comenzado 2026, las cifras y evidencias ya no permiten el negacionismo. Lo que antes eran proyecciones para mediados de siglo se ha convertido en una realidad cotidiana. El cambio climático no solo está alterando el termómetro global: está redibujando el mapa de la movilidad humana.
Según los datos más recientes del Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC) y las actualizaciones del informe Groundswell del Banco Mundial, reflejadas por el CIDOB (centro de investigación en relaciones internacionales de Barcelona), el número de personas desplazadas internamente por desastres climáticos ha alcanzado un pico histórico.
En 2026, la cifra sigue aumentando y nos acerca al escenario en el que hasta 216 millones de personas podrían verse obligadas a migrar dentro de sus propios países de aquí a 2050, según el informe Groundswell (Acting on Internal Climate Migration ) del Banco Mundial . Sólo en el último año, los desastres meteorológicos han provocado cerca de 46 a 50 millones de nuevos desplazamientos. Si sumamos la acumulación de la última década, más de 250 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares debido a inundaciones, tormentas extremas o sequías. No ayuda que las proyecciones científicas para 2026 indiquen que será uno de los años más calurosos registrados. Las temperaturas críticas por cuarto año consecutivo se espera que superen los 1,4°C respecto a niveles preindustriales, rozando el límite de seguridad de 1,5°C establecido en el Acuerdo de París.
Es crucial entender que la gran mayoría de estos emigrantes climáticos no cruzan fronteras inmediatamente, sino que se mueven dentro de sus propios países, colapsando las periferias de las grandes cuidades del sur global, desprovistas de infraestructuras, y provocando un hacinamiento urbano, lo que las convertirá en zonas de riesgo ante futuras epidemias.
Tras años de advertencias, la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que «el cambio climático es la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI», y lugares como Saint-Louis, en Senegal, es un claro símbolo de esta emergencia.
Migrantes climáticos locales
Saint-Louis, la “Venecia africana”, lleva varias décadas amenazada por el cambio climático, pero la percepción clara de “ciudad en riesgo existencial” se consolida a partir de 2003, convirtiéndola como uno de los puntos más amenazados de África por la invasión del océano. La inundación de barrios enteros, principalmente los habitados por pescadores, se ha convertido en un problema estructural.
Y medicusmundi está siendo testigo directo, pues desde hace 10 años, al decidir cooperar en la región, vimos sobre el terrero que la cooperación en salud debía tener un enfoque climático adaptando las políticas si queríamos ser eficaces para ayudar a la población. Nuestro objetivo prioritario ha sido y es fortalecer el sistema público de salud en el primer nivel de atención, rehabilitando puestos de salud, equipándolos, formando al personal y a la población sobre sus problemas de salud más relevantes. Muchos vinculados a las tres circunstancias en que se manifiesta el cambio climático allí: subida del mar, erosión costera y destrucción de hogares pegados al agua.
Carlos Mediano, responsable del proyecto de medicusmundi en la ciudad senegalesa explica así cómo se ha desarrollado: “En estos 10 años nos ha dado tiempo para analizar los problemas que ha tenido la población de Saint Louis. Uno de ellos surge a raíz de lo que sucedió en 2017, cuando se registraron importantes daños materiales por la subida del mar y la erosión costera, que afectó a 200 familias, y otro evento en 2018-2019, cuando más de 315 familias (aproximadamente 1.500 personas) sufrieron la destrucción de sus hogares, lo que les obligó migrar al interior de la ciudad: migrantes climáticos “locales”, que aunque en la misma ciudad, pierden su estructura social. Además, en su mayoría pescadores de profesión, los traslados los aleja de sus puestos de trabajo, costándoles más tiempo y dinero desplazarse a sus barcas para pescar”, explica nuestro compañero Carlos Mediano.
Este aumento de población afecta a la planificación sanitaria de las necesidades de la comunidad que viven en esos barrios. Y continúa: “Lo primero que hicimos fue una colaboración con la universidad Gaston Berger de St. Louis para hacer un estudio sobre qué problemas del cambio climático eran más relevantes en la ciudad de St. Louis. En ese estudio nos dimos cuenta de la falta de información que tenía la población y el personal sanitario sobre los efectos del cambio climático en la salud”.
La relación entre salud y cambio climático es bidireccional: por una parte el cambio climático afecta a la salud, pero trabajar la salud afecta al cambio climático. “Así que lo que hacemos ahora es formar al personal sanitario, informar a la población y estamos empezando a construir puestos de salud ecosostenibles”, añade el representante de medicusmundi. Entre otras cosas se están instalando paneles solares, que no solo consumen menos energía, sino que evita los cortes de luz que pueden poner en riesgo los servicios de salud, por ejemplo, rompiendo la cadena de frío de los medicamentos. Además, hemos implementado una formación que combate la desigualdad de género formando a mujeres jóvenes para la instalación y mantenimiento de placas solares, en un país donde la tasa de desocupación femenina es muy superior a la de la masculina. Además, cambia el estereotipo de que los trabajos técnicos son competencia de los hombres”
Injusticia climática
Carlos Mediano sigue:”Otro determinante de salud que estamos teniendo en cuenta es la Justicia Climática. Las personas más vulnerables son las personas que menos “contribuyen” al cambio climático, pero son quienes más sufren las consecuencias. Es cierto que en nuestra zona prácticamente toda la población es “vulnerable”, pero estamos trabajando en un análisis profundo para conseguir determinar si hay población más vulnerable que otras. Además, la justicia climática se debe trabajar a nivel internacional, y eso es lo que pretende el grupo de justicia climática y salud de medicusmundi Internacional.
Estas son las líneas de actuación en las que trabajado medicusmundi, y ha apoyado 25 establecimientos de salud mejorando sus infraestructuras y equipamientos y formando a su personal. Todo este trabajo se ha coordinado con las autoridades públicas sanitarias locales de Senegal.
Conclusiones de la COP 30 en materia de migraciones
Las conclusiones alcanzadas en La COP30 de Belém dejaron claro que la crisis climática ya es una crisis de salud y de movilidad humana, y que sin más ambición en mitigación y financiación para la adaptación aumentarán tanto la carga de enfermedad como los desplazamientos forzados dentro y fuera de los países. El informe de salud presentado en COP30 subrayó que entre 3.300 y 3.600 millones de personas viven ya en zonas altamente vulnerables al clima y que los hospitales tienen hoy un 41% más de riesgo de sufrir daños por fenómenos meteorológicos extremos, reclamando inversiones urgentes en infraestructuras sanitarias resilientes y en personal de salud.
En definitiva, los textos y declaraciones de COP30 piden que, desde el presente 2026, los países alineen sus políticas de salud, migración y clima, incorporando la movilidad humana en los análisis de riesgo sanitario y en los sistemas de alerta temprana, y garantizando acceso efectivo a servicios de salud para población desplazada.
¿Pero cuál es la realidad? Un vacío legal y un reto para 2026
A pesar de que el cambio climático ya provoca millones de desplazados, jurídicamente no existe la figura del "refugiado climático". El término "refugiado" aún se limita a persecuciones políticas o bélicas, dejando a quienes huyen de la subida del mar o la desertificación en un peligroso vacío legal. Sin embargo, algo empieza a moverse:
· En Australia y Tuvalu: En 2026 ya operan visados específicos de movilidad climática.
· Unión Europea ha avanzado con la actualización del Pacto sobre Migración y Asilo para evitar la deportación de personas a países donde el clima ponga en riesgo ambiental extremo.
· Colombia: Propone un Registro Único de Desplazamiento Climático para proteger a sus ciudadanos afectados.
· El "Fondo de Resiliencia Climática" de ACNUR que no solo gestionará en 2026 campos de refugiados, sino que con el Fondo para la Resiliencia Climática dará asilo y financiará la "adaptación en el lugar" para evitar que las personas tengan que migrar. Se estima que las necesidades de financiación para superan los 1.100 millones de dólares.
A pesar de estos avances, todavía no existe una "Convención Global para el Refugiado Climático". Los países temen que una definición así colapse los sistemas de asilo actuales debido al volumen potencial de solicitantes (estimado en cientos de millones para 2050). Pero la advertencia de la OMS nos recuerda que el cambio climático actúa como “multiplicador de riesgos”, agravando la inseguridad alimentaria, la expansión de enfermedades transmisibles y la presión sobre sistemas de salud frágiles, y que las respuestas de adaptación deben ser inclusivas para personas migrantes y desplazadas, integrándolas en la Cobertura Sanitaria Universal y en planes nacionales de adaptación.