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COP31: propuestas a debate con la salud en el centro de la Acción climática

La COP31 de Antalya (Turquía), del 9 al 20 de noviembre de 2026, pondrá la salud en el centro de la acción climática mediante el tema prioritario “Sistemas de Salud Dinámicos y Resilientes”, el Día de la Salud  - 9 noviembre- y el lanzamiento previsto de la Iniciativa de Antalya para la Resiliencia Sanitaria. El objetivo será pasar de promesas climáticas a implementación medible, financiación accesible y transición justa.

La COP31 de Antalya quiere convertir la salud en una prueba concreta de que la acción climática funciona: hospitales que no se quedan sin luz durante una inundación, alertas tempranas ante olas de calor, datos que anticipen brotes y financiación que llegue a quienes más lo necesitan. La cumbre sitúa los “Sistemas de Salud Dinámicos y Resilientes” entre sus diez prioridades.

Si durante años la salud apareció en las cumbres climáticas como una consecuencia más del calentamiento global, en Antalya ya se presenta desde un eje central para decidir qué medidas son buenas, para quién y con qué rapidez. La OMS sostiene que la crisis climática ya daña la salud de forma medible, y que sus efectos golpean de manera desigual: entre 3.300 y 3.600 millones de personas viven en paises vulnerables.

El Día de la Salud será el que de inicio la conferencia el 9 de noviembre, y contempla 4 paneles sobre experiencias nacionales, salud digital, tecnologías climáticas y ayuda humanitaria, además de una mesa ministerial para que los países asuman compromisos concretos, confiemos que vinculantes. Este año se pretende pasar de las declaraciones genéricas a planificar sistemas sanitarios con capacidad de anticipar, resistir y recuperarse de los impactos climáticos. 

Salud global: qué se tratará

La agenda sanitaria parte de una idea central: el cambio climático ya es una crisis de salud pública. Se abordarán los efectos de las temperaturas extremas, fenómenos meteorológicos severos, contaminación del aire, inseguridad hídrica y alimentaria, y enfermedades transmisibles y no transmisibles.

Las medidas propuestas se agrupan en varias líneas:

  • Infraestructuras resistentes y bajas en carbono: centros de salud eficientes energéticamente, diseñados para seguir funcionando durante inundaciones, ciclones, cortes eléctricos o olas de calor.
  • Salud y equidad: protección prioritaria de poblaciones vulnerables -niños, personas mayores, comunidades de bajos ingresos, pueblos indígenas y personas desplazadas - frente a riesgos climáticos.
  • Descarbonización del sector salud: reducir las emisiones en hospitales, cadenas de suministro médico y sistemas sanitarios, sin comprometer la calidad ni el acceso a la atención.
  • Salud digital y tecnologías climáticamente sensibles: uso de datos, telemedicina, vigilancia epidemiológica y acceso equitativo a tecnologías sanitarias adaptadas al clima.
  • Ayuda humanitaria y gestión de crisis: integrar salud en la respuesta a emergencias climáticas, desplazamientos y conflictos agravados por estrés ambiental.
  • Salud en los planes climáticos nacionales: incorporar objetivos sanitarios en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, Planes Nacionales de Adaptación y estrategias de desarrollo.

Paralelamente, la OMS organizará el 9 de noviembre un evento sobre cómo acelerar sistemas de salud resilientes al clima y bajos en carbono a través de la alianza ATACH, que reúne a más de 100 países y más de 100 socios.

Iniciativa en Antalya para la Resilienza Sanitaria

En esta edición, el lanzamiento que más espectativas genera será la Antalya Initiative for Health Resilience (AIR por las siglas en inglés), impulsado por el Ministerio de Sanidad de Turquía junto con la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), con el apoyo operativo de la OMS y de la Alianza para la Acción Transformadora sobre Clima y Salud (ATACH). La finalidad principal de esta propuesta será crear un marco internacional para reunir evidencias científicas, experiencias nacionales para saber qué funciona realmente, conocimiento técnico, financiación y soluciones innovadoras. Su objetivo es acelerar el paso de la planificación a la implementación en los sistemas sanitarios. Y sería una guía práctica para que los países pasen de compromisos a planes nacionales, inversiones, capacidades técnicas y resultados medibles.

Medioambiente y salud: dos caras de una misma moneda

En la COP31 se evitará separar 'medioambiente' y 'salud'. Reducir emisiones, mejorar la calidad del aire, proteger agua y suelos, impulsar energías limpias y conservar ecosistemas son medidas climáticas, pero también preventivas en salud pública. La presidencia británica, por ejemplo, ha señalado como prioridades la transición energética, la reducción del metano, la protección de bosques y océanos y el refuerzo de la resiliencia de los más vulnerables. El reto es demostrar que puede llegar a los distritos sanitarios, los centros de atención primaria y las comunidades rurales o marginadas.

Para que la salud deje de ser un discurso habrá que implementar al menos tres cosas: que los fondos sean nuevos, accesibles y directos; que los indicadores midan vidas protegidas y servicios mantenidos, no solo documentos aprobados; y que las voces de las comunidades afectadas participen en las soluciones. Si se logra eso en Antalya, habremos entendido que cuidar el planeta y cuidar a las personas son la misma agenda.